Juan Diego Andrés PRADA··RAMÍREZ Entrar
Lección 1 de 57
Contenido de la lección 10 tramos
  1. Adjuntos del módulo

Fundamentos y vocabulario

El estudiante que se sabe todo de memoria

El lunes llega a la ferretería El Tornillo un empleado nuevo. Llamémoslo Modelo. Antes de llegar se aprendió de memoria media biblioteca del mundo: manuales, contratos ajenos, leyes, foros de tornillería. Sabe una barbaridad y contesta rapidísimo.

Doña Marta, la contadora, lo pone a prueba: «¿Cuánto nos debe Tornillería Santander?». Modelo responde con toda seguridad una cifra. Se la inventó.

Es el mismo fenómeno del estudiante que presenta un examen de memoria: sabe mucho, pero cuando no se acuerda del dato exacto, rellena el hueco con lo que suena bien. En este oficio a eso le dicen alucinar, y no es maldad: el trabajo de Modelo es completar frases con lo más probable. Si no tiene el dato delante, el dato más probable se lo inventa.

De ahí sale la primera regla de la casa, y de todo el curso: a Modelo nunca se le deja responder de memoria.

Y la segunda, que Marta descubre el martes: Modelo no aprende. Lo que le contó el lunes hoy no lo recuerda. Cada mañana llega igual de sabio y de ignorante.

El examen a libro abierto

La solución es tan vieja como el colegio: dejarlo presentar el examen con el libro abierto.

En vez de preguntarle de memoria, alguien le pone delante las tres facturas de Tornillería Santander y entonces sí le pregunta. Modelo lee, suma, y responde diciendo de cuál factura sacó cada cifra. Ya no adivina: lee.

Eso es RAG. Es la sigla que va a oír por todas partes, y es exactamente eso: el mismo estudiante, pero con permiso de abrir el libro, buscar la página y responder con lo que acaba de leer. Todo el módulo 6 es el oficio de encontrar la página correcta.

Y aquí conviene aclarar la confusión más común del gremio. Mucha gente cree que para que Modelo «sepa» de la ferretería hay que entrenarlo. Entrenarlo —hacerle fine-tuning— es como mandarlo a un curso de especialización: vuelve hablando distinto, con el formato de la casa, con el tono que uno quiere. Cambia la forma, no el contenido. El curso no le enseña la factura de ayer, ni el precio de hoy. Para los datos, RAG. Para la forma, el curso. Confundirlas cuesta meses y dinero, y es el tema del módulo 13.

La libreta y el mapa

Falta lo difícil: ¿cómo encuentra alguien las tres facturas correctas entre doscientas carpetas?

Modelo tiene una libreta que consulta antes de responder. Cuando llega un documento, no se guarda por orden alfabético sino por significado: a cada pedazo de texto se le calcula una coordenada en un mapa donde lo que habla de lo mismo queda cerca. Esa coordenada se llama embedding. «Deuda de Tornillería Santander» cae al lado de sus facturas y lejos del acta del comité.

El mapa tiene una trampa que hay que saber desde el primer día: mide parecido, no verdad. «El pago fue aprobado» y «el pago no fue aprobado» quedan vecinos, porque se parecen muchísimo. Por eso no se traen las tres más cercanas y ya: se traen veinte, y un segundo lector más lento y más fino las revisa y se queda con las cinco que de verdad responden. A ese segundo lector le dicen reranker.

La ventanilla

Modelo no anda por el almacén. Trabaja en el cuarto del fondo, y nadie entra ahí. Lo que hay es una ventanilla: uno pasa el pedido por escrito y por ahí mismo sale la respuesta.

Esa ventanilla es lo que en informática se llama API. Es la misma idea con la que siempre se explican las APIs —el mesero de un restaurante, que uno tampoco entra a la cocina—: no hace falta saber cómo se prepara lo de adentro; hace falta saber pedir bien.

Y ahí está la maña que más plata ahorra: el formulario del pedido. Si por la ventanilla uno manda «mándeme lo de la factura», vuelve un párrafo distinto cada vez. Si manda un formulario con cuatro casillas —número, fecha, proveedor, total— vuelven las cuatro casillas llenas y nada más. Ese formulario es lo que los técnicos llaman esquema, y es lo que impide que llegue un poema donde se esperaba una cifra.

El secretario

El miércoles el gerente le dice a Modelo: «Averigüe si llegó la remisión de Tornillería y, si llegó, avísele a Marta».

Eso ya no es una pregunta: es un encargo. Y ahí Modelo deja de ser un consultor y se vuelve un secretario. Un secretario no responde y se calla: sale, hace gestiones, vuelve. Puede necesitar tres o cuatro diligencias antes de traer el resultado.

Para eso se le deja sobre el escritorio una caja de herramientas: «buscar remisión por proveedor», «leer un correo», «avisarle a Marta». Cada una con su etiqueta clara de para qué sirve y para qué no. Modelo no las usa con sus manos —sigue en el cuarto del fondo—: pide por la ventanilla que se usen, y alguien de la casa las ejecuta y le trae el resultado.

A un secretario con un encargo, herramientas y permiso de dar varios pasos, en este oficio le dicen agente. Y lo primero que hay que darle, antes que nada, es un reloj: cuántas diligencias puede hacer antes de rendirse y avisar. Un secretario sin reloj puede pasarse el día buscando lo mismo.

Con el tiempo, el gerente nota que hay diligencias que se repiten y escribe el procedimiento completo: «sacar los datos de una factura de proveedor», paso por paso, con ejemplos. Eso queda guardado como una habilidad —una skill— que cualquier secretario puede tomar y usar tal cual, sin volver a explicársela. No es código nuevo: es un procedimiento empaquetado, que se le entrega cuando toca esa tarea y se le quita después, para no llenarle el escritorio.

Y como la ferretería a veces prueba un secretario más rápido o uno más barato, la caja de herramientas se hace con un enchufe estándar, para que cualquiera la use sin cambiar nada. A ese enchufe le dicen MCP, y la comparación que usa todo el mundo —incluida la empresa que lo inventó— es que es el USB-C de la inteligencia artificial: antes cada aparato necesitaba su propio cable; ahora todos entran por el mismo puerto.

El escritorio y el reglamento

Todo lo anterior pasa sobre un escritorio. Modelo solo puede trabajar con lo que cabe encima: la pregunta, los papeles que le pusieron al lado, la conversación que llevan. Ese escritorio tiene un tamaño fijo —la ventana de contexto— que se mide en tokens, las piezas en que Modelo lee, que no son palabras enteras: «FV-2026-000123» son ocho piezas, y mil palabras en español son unas mil quinientas.

De ahí la costumbre que atraviesa el curso: encima del escritorio va lo justo. Si le tiran el archivo entero, se pierde en el medio. Si le ponen la carpeta correcta, responde bien y rápido.

Y alrededor del escritorio está el reglamento de la oficina: qué puede hacer el secretario, cuánto puede gastar, qué queda anotado en el libro, y en qué momento tiene que llamar al jefe antes de hacer algo que no se pueda deshacer. Ese reglamento se llama harness, y es —aunque no lo parezca— lo que de verdad se le vende a un cliente. Modelo es el que trabaja en el cuarto del fondo; el reglamento es todo lo demás que hace que el negocio funcione.

Ver, oír y medir

Modelo lee texto. Para que lea una factura escaneada, alguien convierte la foto en letras: el OCR. Para las fotos torcidas con sellos encima hay un Modelo que además ve, pero con las cifras se equivoca más que el OCR, así que se usa solo cuando el OCR no puede (módulo 7). Para las reuniones hay uno que oye y transcribe (módulo 8).

Y como nada de esto se cree por fe, todo se mide: cuántas facturas de cien lee bien, cuánto tarda en decir la primera palabra, si cinco personas a la vez lo tumban. Los exámenes que se le repiten cada vez que algo cambia se llaman evals (módulo 12). Y el que baja cada noche a revisar que el aire siga bueno es el canario, como el pajarito de las minas: pequeño, sensible, y avisa antes que las personas (módulo 9).

Paso a paso: el glosario suyo

  1. Copie esta historia y, al lado de cada palabra en negrita, escriba en una línea su versión, con la gente de su empresa.
  2. Pídale a un modelo esto, tal cual: «Explíqueme qué es RAG usando solo la analogía del examen a libro abierto. Máximo cinco frases. Y dígame dónde se rompe la analogía.» Compare con lo de arriba. Donde difieran, averigüe quién tiene razón: es el mejor ejercicio del curso.
  3. Escriba la «carta» de una tarea suya: cuatro casillas que la respuesta debe llenar.

La trastienda

Término En una frase medible
Modelo / pesos archivo de N mil millones de números; en F16, 2 bytes cada uno
Token ~1,5 tokens por palabra en español
Contexto tokens simultáneos: 8k, 32k, 128k. La caché KV crece con él
API compatible POST /v1/chat/completions — interfaz neutral del curso
Esquema JSON Schema con additionalProperties: false
Herramienta función con nombre, descripción y esquema de entradas
Skill carpeta versionada: instrucciones + esquema + ejemplos
MCP protocolo JSON-RPC; resuelve el problema N×M → N+M
Agente bucle modelo → herramienta → resultado, con max_pasos
Harness presupuestos, permisos, trazas, estado, aprobación humana
Embedding vector de 384–1 024 números; similitud coseno
RAG recuperar → poner en contexto → responder citando
Reranker modelo cruzado que puntúa (pregunta, fragmento)
Fine-tuning cambia la forma (estilo, formato), no los hechos
Eval / canario casos con respuesta esperada; subconjunto nocturno con alerta

Referencias: Vaswani et al. (2017) arXiv:1706.03762 · Lewis et al. (2020) arXiv:2005.11401 · IBM, RAG vs fine-tuning https://www.ibm.com/think/topics/rag-vs-fine-tuning · Model Context Protocol https://modelcontextprotocol.io/ · Anthropic, Building effective agents.

Quiz rápido

Para que repases. No cuenta para certificar — el examen del módulo es el que certifica.

1. En divulgación, RAG se explica como…

2. El fine-tuning (mandar el modelo «a un curso») cambia…

3. La analogía que usa todo el mundo —incluida la empresa que lo inventó— para MCP es…

4. ¿Qué distingue a un agente de un modelo que responde preguntas?

5. Una «skill» es…

6. El mapa de significados (embeddings) tiene una trampa:

Tu progreso se guarda en este navegador. Inicia sesión para guardarlo en tu cuenta y verlo desde cualquier dispositivo.

¿Le sirvió esta lección?

Sirve para saber qué reescribir. Se puede cambiar cuando quiera.

—
0 votos
Sin nombre todavía

Su avance y su nombre se guardan en este navegador. No hace falta registrarse.

¿Va por el certificado?

Practicar y comentar no exige nada. Para el certificado sí hace falta verificar el correo, el nombre completo, la institución, el grado, porque el certificado dice quién es usted.

Comentarios (0)

Pregunte lo que no entendió. Alguien más tiene la misma duda y no se atreve.

  • Todavía no hay comentarios. Estrene usted.